Es increíble, la charla pasó de la no existencia a la mitad de una conversación de dos personas que se conocen mucho. Hace más de veinte años que no se ven, y siguen sin verse porque hablan por chat, sin cámara, sólo texto. Técnicamente, chatean. El comienzo fue un tímido ->hola!<- y sus consecuente ()Ey! tanto tiempo() y ()qué-bueno-encontrarte-por-acá! (). Eso último es exactamente lo que le molesta a él ahora, cuando el chateo está por finalizar, de la mejor o de la peor manera, depende de lo qué el escriba. Le molesta porque se da cuenta de que es tarde y el chat se ha extendido bastante, más de lo debido, y ella está a punto de tipear ()bueno…(); en realidad no lo sabe pero lo intuye, lleva muchas horas de chat en su haber como para no advertir el fatídico ()bueno, te dejo() o ()bueno, me voy a dormir, estoy desmayada() o cualquier otra excusa precedida de un ()bueno…(). La certeza del inminente final lo obliga a repasar todo el chat para ver qué ha podido rescatar en este...
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